Porno de "qualité" es el del fotógrafo y director francés Jean Daniel Cadinot, muerto en 2008 de un ataque al corazón a los 64 años. Su pérdida irreparable deja tras de sí como contrapartida la herencia de una extensa filmografía compuesta por más de sesenta títulos que celebran, para nuestro regocijo e íntimo regodeo, el erotismo homosexual masculino, tratando siempre de dar algún argumento y de insuflarle cierta calidad, digamos, al clásico y descerebrado porno gay.
Cadinot buscaba que los actores de sus películas transmitiesen emociones y sentimientos. “A mí un individuo me interesa porque tiene carisma, porque es espabilado. No es una máquina. No me interesa filmar robots”. Cadinot huye de los actores profesionales del porno gay para acercarse a chicos jóvenes de la calle con cuerpos naturales. Trata de enseñarnos al vecino del cuarto, al compañero de clase, al repartidor de pizzas... a chicos "normales y corrientes", no a prodigiosos culturistas musculados que no hacen más que mirar a la cámara para seguir las instrucciones del director porque ellos no saben qué tienen que hacer ni si lo están haciendo bien o mal; sólo saben fingir y lo hacen mal. Él quería que sus chicos fueran, antes que nada, actores, no figurines.
Sus películas tratan de envolvernos en ambientes de sensualidad homoerótica: el lejano Oriente, el carnaval de Venecia, colegios de curas, el mundo árabe, la camaradería viril de la adolescencia en los campamentos de verano... y trata siempre de que tengan algún argumento que dé cohesion a la película, sin huir de las típicas escenas que se esperan en una peli porno gay, que filma magistralmente como buen fotógrafo que es.
Uno de sus actores más emblemáticos es Pierre Buisson, al que vemos retratado por el propio Cadinot en esta fotografía en todo su esplendor. La foto del medio es la carita bonita de Antoine Mallet, al que ya hemos visto.
Pero quiero invitaros a ver una peli completa, aunque corta, sólo dura media hora, de este director. Una de las primeras. Se trata de "Garçons de rêves" ("Dream boys" en la lengua del imperio), que podríamos titular en español "Chicos de ensueño", que dirigió en 1981, y forma parte de eso que algunos han dado en llamar el porno gay "pre condón" o anterior a la invención (y consiguiente maldición) del SIDA, maldito sea. Hoy sería un film "bareback", pero en la época que se filmó era impensable un porno con algo tan antiestético, tan aséptico, tan puritano y poco sensual como es un preservativo. Dura, como os decía, treinta minutos aproximadamente y es una buena muestra del porno de “qualité”, es decir, con cierto argumento y buen gusto de este director francés.
En el secreto de un confesionario, un adolescente bello como un ángel le confiesa a un joven sacerdote católico -el detalle de las gafas le da un cierto aire intelectual- sus pecados sin ningún pudor: cuando descubrió que su novia lo engañaba con otro cayó en una depresión que lo arrastró a un hospital. Veréis una escena hétero al principio. Aunque Cadinot hace porno gay, recurre a veces a alguna escena hétero: su cine es a veces bisex, pero predominantemente homo como comprobaréis.No os asustéis.
En el secreto de un confesionario, un adolescente bello como un ángel le confiesa a un joven sacerdote católico -el detalle de las gafas le da un cierto aire intelectual- sus pecados sin ningún pudor: cuando descubrió que su novia lo engañaba con otro cayó en una depresión que lo arrastró a un hospital. Veréis una escena hétero al principio. Aunque Cadinot hace porno gay, recurre a veces a alguna escena hétero: su cine es a veces bisex, pero predominantemente homo como comprobaréis.No os asustéis.
En la clínica descubrirá lo que para él hasta entonces eran placeres desconocidos y prohibidos gracias en primer lugar a un enfermero que le tomará la temperatura introduciéndole, con cuánta sensualidad, el termómetro previamente ensalivado por el ojete aún virgen, y gracias también, después de recibir una inyección en podéis imaginaros qué parte de su anatomía para que se relaje, a su compañero de habitación, un chico negro, que le iniciará definitivamente en la sodomía.
Gozarremos así de una escena interracial perfecta sin ningún tipo de condón y con todo el morbo del mundo y de la primera vez. Un hetero despechado con su novia está descubriendo su corazoncito gay: Cadinot se regodea en todos los detalles: lo mismo nos saca el rostro en éxtasis del protagonista, como su culo penetrado y petado por la negra polla a pelo.
Gozarremos así de una escena interracial perfecta sin ningún tipo de condón y con todo el morbo del mundo y de la primera vez. Un hetero despechado con su novia está descubriendo su corazoncito gay: Cadinot se regodea en todos los detalles: lo mismo nos saca el rostro en éxtasis del protagonista, como su culo penetrado y petado por la negra polla a pelo.
Todo esto se lo cuenta el protagonista al cura bajo secreto de confesión, perturbando no poco al padre con la intimidad de los detalles. "-Si quiere, padre, lo dejo y no le cuento más detalles... -No, no, sigue, sigue, hijo mío, por favor." El enfermero será el segundo chico, también negro o quizá mulato -la interculturalidad interracial es evidente y patente-, que se ocupará de él, a cuya cópula se unirá el negro en un delicioso trío final que acabará rompiendo la idea de pareja en una gloriosa eyaculación triple, o cuádruple si contamos al sacerdote, cuyas imágenes se superponen a las de ellos.
La cantidad y precisión de los detalles de la confesión harán, en efecto, que el padre, que no está muy lejos del joven seminarista que ha sido recientemente, rompa sus votos de castidad, sacando su gloriosa verga de debajo de la sotana en la intimidad del confesionario, con una no menos gloriosa masturbación.
Los dos últimos minutos del filme son de antología: un crescendo musical acompaña la cuádruple eyaculación y el rebozo de semen del cuerpo del protagonista.
Los dos últimos minutos del filme son de antología: un crescendo musical acompaña la cuádruple eyaculación y el rebozo de semen del cuerpo del protagonista.
Desde el punto de vista del argumento, lo más significativo de la película es cómo la confesión del protagonista arrastra al sacerdote a la sensualidad: ¿Es la belleza de Dios o la del Diablo la que lo empuja a semejante acción onanista? Los primeros planos del bello rostro del protagonista acentúan su belleza angelical o diabólica, según quiera verse. Lo que descubre el sacerdote bajo secreto de confesión es que no es San Pedro quien ostenta las llaves del séptimo cielo sino el ángel adolescente cuya íntima confesión -¿ingenua?- le saca de sus casillas haciendo que sus manos dejen de pasar, nerviosas, las cuentas del rosario y se dediquen a buscar, bajo los pliegues de la sotana, otra cosa.
He aquí la peli "Chicos de ensueño". Espero que gocéis de ella, disfrutando del porno de Cadinot, porno de "qualité":
Esto es lo que dejó escrito Jean Daniel Cadinot en su página web como testamento póstumo: “Cuando leáis estas palabras, yo ya habré posado mi cámara, apagado todas las luces, bajado el telón y habré hecho mi saludo final. Puede que todos los esfuerzos y el trabajo de una vida entera, perseguir el momento de auténtica verdad en la sublime comunión de dos seres bajo el hechizo del deseo indefinible por el otro, inspiren a aquellos que hereden mi corazón.”






