En torno a 1933 se rodó esta película experimental que no llega a durar media hora, dirigida por James Sibley Watson y Melville Webber, que lleva por título "Lot en Sodoma", basada en la historia sagrada de la Biblia: Sodoma, según la socorrida Wikipedia-que-todo-lo-sabe es un lugar de pecado (sic, según la estrecha mentalidad judeocristiana que ve en la homosexualidad algo placentero y, por lo tanto, pecaminoso).
Aparece allí un Ángel del Señor y es hospedado por Lot, un hombre justo. Los viciosos sodomitas, excitados por la belleza del Ángel, quieren tener sexo con él. Lot rechaza esa proposición: no está dispuesto a que su huésped sea enculado por los sodomitas, o sea, sodomizado. Lot les ofrece a cambio a su hija, que es mujer, para que la follen. Pero ellos quieren dar por el culo al Ángel del Señor, incomparablemente más bello, auténtico fruto prohibido. Lot se niega.
El Ángel le dice a Lot que huya de la ciudad con su mujer y su hija. Sodoma será destruida por las llamas. No pueden volver la vista atrás, pero la esposa de Lot siente añoranza de Sodoma, se vuelve para mirar y acaba convertida en una estatua de sal.
Aparece allí un Ángel del Señor y es hospedado por Lot, un hombre justo. Los viciosos sodomitas, excitados por la belleza del Ángel, quieren tener sexo con él. Lot rechaza esa proposición: no está dispuesto a que su huésped sea enculado por los sodomitas, o sea, sodomizado. Lot les ofrece a cambio a su hija, que es mujer, para que la follen. Pero ellos quieren dar por el culo al Ángel del Señor, incomparablemente más bello, auténtico fruto prohibido. Lot se niega.
El Ángel le dice a Lot que huya de la ciudad con su mujer y su hija. Sodoma será destruida por las llamas. No pueden volver la vista atrás, pero la esposa de Lot siente añoranza de Sodoma, se vuelve para mirar y acaba convertida en una estatua de sal.
Como podéis imaginar, no estáis ante una película porno, sólo erótica, y de un erotismo muy difuso, que exalta la belleza de la anatomía masculina en movimiento. Las imágenes se desgranan en blanco y negro, como si fueran luces y sombras. La música nos envuelve y nos transporta en alas de este ballet homosexual gracias a la coreografía de los torsos y espaldas desnudos.
Hay imágenes bellísimas: una cortina mecida por el viento, el baile de la llama de una vela, y, de pronto, la belleza de los cuerpos masculinos. Si hay una presencia constante en estas imágenes es la del fuego: el fuego del deseo que consume a los sodomitas, y el fuego, castigo divino, que destruirá la ciudad de Sodoma.
Llegó un Ángel a Sodoma. Los sodomitas que lo vieron se quedaron atónitos ante su belleza resplandeciente. No es bello, es bellísimo como un sueño en alas del deseo. Los sodomitas llaman a la puerta de Lot, que aloja a tan deslumbrante huésped. Quieren conocerlo carnalmente, es decir, quieren darle por el culo, para poseer así algún atisbo carnal y espiritual de su belleza. Se lo exigen a Lot, el viejo cabrón.
Y el viejo cabronazo de Lot, ese beato santurrón, ese chivo barburdo puritano y homófobo, ese patriarca hijo de puta, no está dispuesto a que sus convecinos gocen del Ángel del Señor que se hospeda en su casa, y les ofrece a cambio el coño intacto e inmaculado de su hija virgen. Al fin y al cabo, ella sólo es una mujer. Una mujer todavía no follada que ellos rechazan. Mulier templum est: la mujer es un templo en el que debéis penetrar, les dice, pero ellos hacen caso omiso. Prefieren penetrar por detrás en el recinto sagrado y sacrosanto del Ángel del Señor.
Aparece entonces la serpiente, la flor que se abre como un coño exuberante, las palomas, la boca que sonríe, símbolos todos de la mujer que se ofrece y que es rechazada. Los sodomitas prefieren el fruto prohibido, descerrajarle el ojete al Ángel del Señor, lo que les proporcionará un conocimiento carnal.
El Ángel le dice entonces al justo Lot que huya de esa ciudad que el Señor destruirá con su mujer y su hija, la puta virgen, la virgen puta, y que no mire hacia atrás. La esposa de Lot, sin embargo, no puede entender la crueldad del Señor, el terrible Jehová de Israel y de los Ejércitos, no puede comprender cómo se ensaña de tal manera con esa ciudad que ella añora, su ciudad. Queda, pues, la mujer de Lot convertida en una estatua de sal, y finaliza la película.
Aparece entonces la serpiente, la flor que se abre como un coño exuberante, las palomas, la boca que sonríe, símbolos todos de la mujer que se ofrece y que es rechazada. Los sodomitas prefieren el fruto prohibido, descerrajarle el ojete al Ángel del Señor, lo que les proporcionará un conocimiento carnal.
El Ángel le dice entonces al justo Lot que huya de esa ciudad que el Señor destruirá con su mujer y su hija, la puta virgen, la virgen puta, y que no mire hacia atrás. La esposa de Lot, sin embargo, no puede entender la crueldad del Señor, el terrible Jehová de Israel y de los Ejércitos, no puede comprender cómo se ensaña de tal manera con esa ciudad que ella añora, su ciudad. Queda, pues, la mujer de Lot convertida en una estatua de sal, y finaliza la película.
Aquí os dejo el vídeo para que podáis disfrutarla. Os hago la advertencia de que no es una película porno, ni siquiera erótica. Es una obra de arte, eso sí, un temprano homenaje al homoerotismo masculino. Disfrutadla.

