
Sé que no te gusta que te diga, amigo Kurt, que tienes un culito bonito, porque, aunque es verdad, tú tienes mucho más que eso. Eres una persona y también tienes, como todas las personas, corazón y cabeza, es decir, sentimientos y pensamientos. Y tienes razón. Lo que más me gusta de ti no es precisamente tu culito bonito, sino tu carácter, tu inteligencia y tu sensibilidad, tu conversación, tu amistad, e incluso tu rebeldía contra el Poder que nos hace impotentes y tu insurrección contra la sociedad establecida de los adultos, entre los que me incluyo, ay, a mi pesar.
Pero al observar esta reciente fotografía tuya salta a la vista, como pueden comprobar los curiosos que se asoman aquí que también tienes unos cuartos traseros nada desdeñables, por cierto, para la monta y los azotes cariñosos. Te tomé la instantánea a traición porque eres muy pudoroso y sólo te gusta desnudarte cuando lo exige el guión.
- ¡Espero que no enseñes a nadie la foto! -Refunfuñaste con tu acento alemán y una de tus sonrisas más dulces.
- No, sólo la quiero para mí uso personal y exclusivo, de recuerdo. –Mentí y sonreí.
- ¡Pero no se me ve la cara, que es el espejo del alma! -Protestaste, con tus ojos azules encantadores, tus mejillas sin rastro de barba, tu pelo rubio albino...
- No me importa -dije yo- porque tengo otras fotos tuyas... -Y añadí con picardía: - ...pero ninguna de tu culito bonito, un trasero regio..
-¿Quér quiere decir "regio"?
- "Regio" quiere decir digno de ocupar el trono del monarca de las Españas.
- Y ¿qué iba a hacer el rey de las Españas, como tú dices, si yo ocupo su trono?
-Pues el rey de las Españas, don Juan Carlos I el Breve, (rey por la
gracia de Franco, quien, como dejó dicho a la posteridad, lo dejó todo
"atado y bien atado"), que diga misa, tan católico que es, y que abdique de una vez por todas, que ya lleva 34 años usurpando nuestro trono y, como nos descuidemos, va a alcanzar los 40 de la oprobiosa dictadura de Franco en el Poder. Que se jubile, para que todos y cada uno de nosotros, los legítimos herederos, podamos asentar nuestras posaderas tan reales como las suyas sobre su trono. Cada español un rey. Cada española una reina. Y que no haya una corona sólo como ahora, sino muchos millones de ellas, tantas como reyes y reinas, príncipes y principesas de la república popular y desmandada de las Españas que decimos a voz en grito: ¡No a la monarquía constitucional!
(Quiero ahora, amigo Kurt, compartir con todo el mundo virtual tu lindo trasero, que es el auténtico espejo de la belleza de tu alma, por eso me reía antes, cuando te decía que iba a ser sólo para mí, porque tu ojete no es tuyo única y exclusivamente, ni mío tampoco, porque aunque yo tengo tu fotografía quiero compartirla y la comparto publicándola, así que ya es del dominio común. Merece serlo. Pero tú, por tu parte, mientras compartes tu belleza con todo el mundo que quiera verla, aprende a vivir como un rey, hijo mío, que todos hemos venido a reinar a este mundo y a vivir como monarcas absolutos y soberanos, y no sólo unos pocos. Todos y no uno solo estamos llamados a ser reyes y a vivir como tales a cuerpo de rey. Y tú también, amigo Kurt, aunque seas tedesco, mi culito bonito).
oOo
Jodiendo como Dios manda

Dicen que el mejor consejo es no dar consejo. Sin embargo, quisiera dar a los lectores inexpertos, que alguno habrá, de estas líneas algunos consejillos de mi propia cosecha sobre cómo dar y tomar por el culo como Dios manda, o sea, bien, como es menester, entiéndase: sin condón, según la doctrina de la santa iglesia católica apostólica y romana.
No soy partidario de usar condón por dos razones: porque el preservativo es una coraza para el placer y el amor que impide la comunión gozosa de los fluidos corporales; y porque además supone la introducción en el olvido placentero del polvo de un plan y un proyecto de futuro, como si se supiera lo que se va a hacer antes de haberlo hecho, que arruina el gozo presente; supone además someterse a la profilaxis preventiva. Si tomas tantas precauciones para que no te pase nada malo, al final no te pasa nada de nada. Ni bueno ni malo.
Después de haber sobado, besado, lamido y acariciado el ojete con un dedo ensalivado y después dos para dilatarlo y lubricarlo, y después de haber hablado con él con plena confianza, conviene incrustar el falo cuanto más duro mejor rápidamente. Es preciso que sea un movimiento raudo pero seguro, para que el intenso dolor inicial, que hace que el sodomita paciente grite desgarradamente a veces "NO SIGAS, NOOOOOOO", dé paso al placer no menos intenso cuanto antes, que le haga enloquecer como bacante poseída por el espíritu del dios, y delirar gritando desaforadamente "SÍ, SIIIIIIIÍ, MÁS, ASÍ, SIGUE, MI AMOR, DALE, SIIIIIIÍ, NO PARES, AHHHHHHH, ME MUERO, OHHHHH".
El miembro, alojado en la estrecha vaina, se plegará y replegará, hasta lograr el acoplamiento total perfecto, en ese momento debe iniciarse el movimiento pendular pausado y acompasado, rítmico, procurando que la espada no se desenvaine completamente nunca si no hay una lubricación total.
La estrechez del receptáculo hará que el dante se vuelva loco, mientras que el tomante deberá ser manipulado de otra guisa, masturbado, besado y acariciado, sin faltar unas palabras románticas susurradas al oído, que hagan más llevadera la jodienda.


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